viernes, 21 de octubre de 2016

Preocupaciones

Qué difícil se pone todo cuando uno se hace mayor.

No penséis que me acabo de dar cuenta, que hace mucho que entré en la debacle de la edad adulta. Pero una conversación con mis hijos ha puesto el tema encima de la mesa.

No sé exactamente cómo llegamos al tema de las preocupaciones, pero el caso es que el Niño dijo que estaba preocupado.


  • ¿Qué es lo que te preocupa hijo?
  • A ver si lo adivinas. ¡Tú no L.! que me conoces y aciertas a la primera, que lo adivine mamá – sin comentarios sobre que suponga que su hermana le conoce mejor que su madre, jrrrrrr –
  • ¿Suspender alguna?
  • ¡Qué va mamá!, no tienes ni idea. Eso te preocupa a ti

 


Touché. Golpe bajo. Efectivamente estoy yo mucho más preocupada por su rendimiento escolar que él. Me puse las pilas y empecé con una larga enumeración de catástrofes en plan: apocalipsis zombie, la muerte, quedarte sin amigos… Y a todo las redichas respuestas de: NO … NO … para nada … no tienes ni idea.

Finalmente me rendí y un tanto humillada le pregunto a la hermana mayor.
  • Pues estaba claro mamá, que le castigues sin tablet.
  • ¡Exacto!
  • Aparte de hacerme reflexionar sobre el hecho de que abuso mucho del castigo de sin tablet, a la primera de cambio la tengo confiscada para que jueguen o lean o hagan algo lejos del mundo digital; también me ha dado mucha envidia que esa sea su mayor preocupación.

    Yo de pequeña también tenía preocupaciones, pero qué gusto de preocupaciones… quién las pillara ahora. Que me creciera el pelo porque mi madre me llevaba demasiado a la pelu con la excusa de cortar puntas y salía trasquilada cual marine, ese era el gran drama de mi infancia. También le di un poco al drama con el tema de la muerte, y cuando me acostaba me ponía a pensar en el tema desvelándome unos cinco minutos y medio. Y poco más que recuerde.

    Los problemas de ahora son reales, presentes, tienes que abordarlos sí o sí. Trabajar, pagar la hipoteca, hacer frente a los doscientos recibos mensuales, comprar la comida, tener un menú sano para tu prole y ya puestos para ti misma. Reuniones del cole. Revisiones médicas. Educar. Ser buena madre y que me quieran mis hijos. Llegar al equilibrio disciplina y buen rollo. Que no se enfermen. Que no le pase nada a la pequeña cuando está con su cuidadora mientras yo trabajo. La posibilidad de cambiar de casa porque desde que somos familia numerosa se nos queda pequeña pero a la vez se me ponen los pelos como escarpias de pensar en comprar, vender, reformar y arruinarme, todo en uno.

    Y la madre del cordero de mis preocupaciones: tener una buena relación con mi marido. Entiendo perfectamente a las parejas que se separan. Es tremendamente difícil llevar una buena relación de pareja, una buena convivencia y estar de acuerdo como padres. Me parece que es más fácil cada parcela por separado, pero todo junto se monta la marimorena. Es decir, si no convives, es mucho más fácil tener una buena relación de pareja. Estuvimos ocho años de novios y creo que no peleamos nunca. Cuando uno estaba cansado o de mala leche, pues no nos veíamos y listo. También creo que se puede tener una fácil convivencia cuando no se mezclan sentimientos amorosos de por medio. He compartido piso con amigas y las reglas de juego estaban más claras. Pero después de tantos años juntos como llevamos nosotros, y en una vida aperreada de trabajo, cansancio, sueño, recursos limitados y tres hijos… es difícil encontrar momentos de romanticismo y no crisparte por encontrarte los calcetines en la mitad del salón. Hace años no entendía tantas separaciones, y ahora cada día lo entiendo más, y me preocupa. Es mi top one de las preocupaciones. Pero tengo muchísimas más, solo he hecho un pequeño censo de lo que se me ocurre a bote pronto…
     

    24 comentarios:

    1. Sí, las preocupaciones crecen con la edad, aunque se me ocurre que si bien crecen en tamaño, no necesariamente crecen en el espacio que ocupan. Yo ahora por primera vez tengo preocupaciones muy "materialmente-reales", y creo que en más cantidad que nunca (sobre todo económicas). Sin embargo, ocupan mucho menos espacio mental que antes, cuando me consumía la ansiedad; no me roban la vida como antes, cuando podían volverse el "todo" de ese momento, de esa semana o mes... o año.
      Y sí, qué difícil es conservar una relación de pareja a través de los años, por más que haya amor e interés.

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      1. Las preocupaciones que mencionas, de las que ocupan mucho espacio mental, me pegan más en adolescencia y juventud. Yo las que envidio son las de los niños. Las de adultos no ocuparan tanto espacio pero son más difíciles y requieren solución.
        Un beso

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    2. Cada vez que veo calcetines por el suelo recuerdo con dolor mis días de soltería. Te entiendo.
      Pero todo es cuestión de poner cosas en una balanza y me da que en tu caso todo se inclina para el lado positivo. Besotes, guapa!!

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      1. Mi balanza claramente se inclina al lado bueno, soy una suertuda. Pero el lado negativo también va bien cargadito, no te creas.
        Un beso

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    3. Ñia
      La mía es que sigan metiendo animales en casa, porque Maricruz me tiene amargado.

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    4. Ains... esos años que el pelo era una preocupación primordial. Y lo digo yo, que soy una obsesa del tema. Pero sé que no me va nada en ello en realidad. A mí me preocupan muchas cosas. El dinero, una de las primeras porque no lo tengo. La salud de Ron lo que más porque es lo más importante para mí. Y sí, mis padres y los abuelos. Y el Ross, del que yo también pienso a menudo en mandarle a la porra, a él y a su ropa esparcida por el suelo. Echo de menos ser más jóven y más inocente o más ingenua, o simplemente, más despreocupada. Ser adulto es un asco a veces.
      Un beso!!

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      1. Yo echo de menos ser más despreocupada, no me importa no ser tan joven, pero sí tener tantas cosas de las que ocuparme.
        Un beso

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    5. No irás a comparar la ruptura de un matrimonio o una muerte con quedarte sin tablet. Hija, qué falta de sensibilidad por tu parte.
      Besos.

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      1. total, jajajajajaja...
        Un beso Macondo

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      2. Como se hace una insensible, sí XD

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    6. Bueno, hablando del tema, a mí lo que me preocupa es que a él no le preocupen esas cosas. Y que ni hable de ellas.

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      1. Sara, no te he entendido, quién es él en tu comentario?
        Un beso

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    7. Como te entiendo Matt, 24 años con mi contrario y creo que cada día de los dos últimos he pensado que ya, que no podía más, ni él ni yo.
      El agotamiento agota el entendimiento, no te digo ya el romanticismo.
      Pero, es esa mi máxima preocupación?, no, mi preocupación permanente es la salud de mis hijos, con marido o divorciada sé que mis hijos siempre tendrán una gran padre, de lo que no puedo estar segura es de que tendrán salud.
      Besos

      Lou

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      1. Tienes razón que es infinito más importante su salud. Pero por pura inconsciencia en los últimos dos años ocupa más espacio en mi cabeza la preocupación por mi relación de pareja.
        El agotamiento es como dices, te deja sin fuerzas para entendimiento y romanticismo.
        Un beso

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    8. A ver querida Matilde, ¿cómo osas siquiera pensar que hay nada más importante que a uno le quiten la tablet??? hipoteca, gastos, trabajo, .... eso no es nada. Pobre niño mío jajajajajaaa, sencillamente genial.
      Como madre de tres hijos te aseguro que el romanticismo en la pareja está sobrevalorado, llega un momento en que hasta te parece romántico que se levante de la mesa antes que tú para recoger, a lo que llegamos con lo que fuimos, verdad? Pero no te agobies, pasa el tiempo, los niños crecen y empezarás a tener algún ratito libre, en el que en casa no hay ningún niño y los aprovecharéis juntos, aunque en el fondo un run run te esté diciendo "ahi perdiendo el tiempo en lugar de planchar o lavar o..." .
      Animo y besines miles

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      1. Bueno, tampoco te creas que espero (ni quiero) un romanticismo del de las pelis malas de Kevin Costner. Pero sí esa complicidad, esa chispa, ese buen rollo... Ahora vamos como una moto, tachando cosas de la lista de tareas pendientes y con mal humor para tolerar los fallos del otro. No siempre es así, por suerte, pero sí llevamos un tiempo demasiado focalizados en el curro dentro y fuera de casa, y poco en nosotros como pareja.
        Un beso

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      2. Yo creo que no es poca cosa que alguien se levante antes a recoger. Eso es precisamente buen rollo, eso hace que surja la chispa :) Pero no en plan "contribuir a la limpieza", sino guiñando un ojo, con la aviesa intención de tener a la mujer descansada para que tenga energía de otras cosas :D

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    9. No te preocupes. Sólo es una mala racha. Un beso.

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      1. Tampoco es que haya un problema, simplemente me preocupo anticipando que lo hubiera.
        Un beso

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    10. Menuda entrada que traes!!
      Yo creo que a veces debiéramos ser un poco más niños en eso y creer en eso de que Dios proveerá... Todas nuestras preocupaciones tienen poca solución pensando en ellas porque poco podemos hacer... aparte de ocuparnos de cuidar las cosas (te habla la reina de la preocupación extrema, pero en su etapa positiva, jeje).
      Estoy de acuerdo en tu reflexión final... llevo menos de un año de convivencia y aunque soy muy, muy feliz... es duro, mucho más de lo que parece.
      Besos!!

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