viernes, 14 de septiembre de 2012

La vida es un tango…

… y quien no la baila es un machango(*).



Y claro, yo la bailo a conciencia, y para muestra algunos de mis últimos pasos de baile.
El primero es con muletas, seis semanas como seis soles, es lo que dice mi médico que necesita la fractura para soldar. Así que voy con muleta por la vida y ahora ya no solo me duele el pie, me duele todo el cuerpo y me canso el doble. Un detalle: en el edificio donde trabajo seremos como 600 personas, bien, pues yo he tenido que contar el rollo de la caída en las rocas a unas 620 personas, para mí que algún visitante despistado también me ha preguntado, estoy por ir con una grabadora y cada vez que me pregunten darle al play. A Dios pongo por testigo que cuando vea a alguien con muleta no le preguntaré qué le ha pasado.
Otro paso apasionante lo pegué ayer, cuando en mitad de una reunión de trabajo se pone a vibrar el teléfono y veo que es el número del cole: “Hola, soy XX la enfermera del colegio. Tu hija, que se ha caído de la silla para atrás se ha dado un golpe en la cabeza, y ha tirado de la mesa que se le ha caído encima”.  Con la de años de vida que pierdo con cada susto de estos, el día menos pensado estoy en negativo. ¡Equilibrios sobre las patas traseras de la silla!, joder con la genética, anda que no me he metido yo leches por hacer equilibrios en las patas traseras de la silla. Vamos, que porque ahora las de la oficina son de ruedas, que si no me temo que no podría resistir la tentación de forzar el ángulo para ver hasta donde aguanto.
Y no hay dos sin tres, así que el tercer paso arrollador, fue por la noche, cuando miro la cabellera de la niña, de reojo como sin querer enfrentarme, y sí, claramente veo una liendre. Malditos bichos repugnantes. Tercera oleada de piojos del verano, llevaba semanas limpia como una patena, y con dos días de cole, ¡dos!, ya tenemos la invasión de nuevo. Repugnancia y picores locos. No sé qué está pasando porque nunca ha sido propensa a ellos, hemos vivido en una burbuja feliz con algún que otro ataque esporádico, hasta este verano que esto es un no parar. De nuevo al tratamiento y pasada de liendrera dos veces al día, vaya plan…
Para darle un poco de alegría a este tango, os cuento que S. que ya os comenté que este año le tocaba cambio de profe y reagrupación de compañeros, está muy contento. Su profe le conquisto cuando les empezó a llamar 'pequeños coleópteros'. Y de los compañeros no dice nada en especial, pero en el recreo sigue jugando con los mismos del año pasado.
Además es Viernes, qué ilusionantes son los Viernes, ¿verdad?.
Besos y sed felices.

(*) machango: mono parecido al macaco. Voz propia del español de Canarias con el sentido de persona de poco seso.

14 comentarios:

  1. Hace casi un año que por una lesión en la rodilla, tuve que llevar muletas. Madre mía! Yo creo que tuve que explicar a millón y medio de personas lo que me había pasado!! Pero verás, qué bien te sientes, cuando la gente se aparte a tu paso para que no tropieces, te inviten a sentarte o te ayuden si llevas peso!
    Lo de la silla también lo hacía yo, pero nunca me abrí la cabeza! Espero que no haya sido nada Y me alegro que S esté contento en su nueva clase.
    Buen finde guapa!
    Besitos.

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    1. Cierto! tiene la parte positiva de que me ceden el asiento en el metro, je.
      Lo de L no fue nada más que un susto.
      Besos!!

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  2. Sóis tan parecidas a mí... Lo que pasa es que yo soy más de caerme por las escaleras. Me caí en las de la cárcel, en las del colegio, en las de mi edificio... ¡Ninguna se me resiste!

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    1. Ah bueno, también nos caemos por las escaleras, de hecho L se cayó por las del cole hace un par de años y se hizo un esguince tan salvaje que la escayolaron!!
      Besos!

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  3. Pobrecilla tu nena...yo también de balancearme en la silla, y eso cabreaba un montón a mi padre, jejeje...Sobre los piojos, me tienen frita, los niños de Mr. X sieeempre tienen, es un coñazo.
    Me alegro que tu hijo sea feliz siendo un "pequeño coleóptero"!
    Muas!
    PS: Se me olvidó decirte que el cuento hay que publicarlo los viernes ;) Como ya tienes tu parte...(¡qué crack!).

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    1. Pues lo de los pipis es desesperante, porque además los míos antes no se cogían, y claro debí de decirlo y este verano por bocazas estamos que no paramos con el tema.
      Besos

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  4. Ay lo de tu hijo ... Que daño pero me da la risa... Acordándome de cuando nos caíamos en el cole x hacer el tonto con la silla. Espero que se quedara en un susto. Besos

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    1. Sí, sí, solo un susto y un morado, menos mal!
      Besos

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  5. Ostras nena, que estres, en espera estoy por favor de que nos expliques lo de tus muletas con detalles, que es lo que deberías haber hecho desde el principio, y a las 620 personas directamente dirección del blog y matas dos pájaros de un tiro, subidón de visitas y tú descansada.

    Respecto a los piojos, ni mentarlos quiero, que me ha entrado una angustia que no veas, poco se ha hablado de esas semanas terribles que pasamos las madres tratando de erradicar bichos, yo cuando veía una liendre, me daba hasta taquicardia pensando en la que se me venía encima, terrible, toda mi solidaridad.
    Por cierto, me he dejado yo sueldos enteros en productos pediculicidas, para terminar descubriendo en la última hornada que le enchufo el bote de alcohol en la cabeza, bolsa de plástico y 2 horas puesto, y me ha dado mucho mejor resultado que los puñeteros productos de la farmacia, total, el pelo se lo terminaba resecando y destrozando igual.
    Muchos besos guapa, y que te sea leve, al menos te queda humor para contarlo

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    1. Pues nada hija, lo de las muletas es por la doble fractura del dedo gordo que me hice cuando me caí en las rocas de la playa. Y yo pensaba que esto en una semanita estaría listo, pero no!. Así que por prescripción médica tengo que enmuletada!!.
      Lo de los piojos es desesperante, en los últimos 3 meses habré dedicado un 20% de mi tiempo a la cero gratificante tarea del despiojado, grrrrrr.

      Besos

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  6. Lo de explicar las desgracias es terrible. además al final, terminas diciendo cosas que no son ciertas, pero es que de puro explicarlo ya te lias :D
    Lo de los piojos es de miedo. Mi hijo tenía como un imán para ellos. Era el primero en pillarlos y el último en soltarlos. era horrible.
    Lo de la silla, pues ya ves, ¡anda que no hemos hecho equilibrios! jajajaja
    Besazo y buen finde

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    1. Tienes razón!! porque de tanto contarlo he llegado a la conclusión de que me enganché el dedo en una roca, porque sino por qué al caer se rompió?? Y eso es algo que ha surgido de tanto contarlo, porque yo de primeras era muy breve: caí y rompió. Pero eso a la gente no le vale, y venga a darle literatura al tema, a ver al final como acaba el accidente...
      Besos!

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  7. ¿Seis semanas? Madre mía... Espero que ya hayas dado todas las explicaciones oportunas porque como tengas que tirarte seis semanas relatando lo de las rocas más te va a valer darles el enlace a la entrada donde lo contabas y ya que se informen ellos...

    A mí de pequeña también me encantaba hacer equilibrios con la silla. Por suerte, nunca me caí, aunque estuve a punto un par de veces. De pequeña solamente tuve un piojo y seis liendres. Mi madre me lo pilló muy a tiempo, por suerte, y nunca más volví a tener... Ánimo que sí que da bastante asquito.

    Besotes!!!!

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    1. Pena que el blog lo llevo de forma anónima, con lo cual lo de enlazar al blog, como que no...
      Sobre los repugnantes bichejos yo también tuve solo una vez, pero ahora esto es una plaga chica, además que son imbatibles. Conste que yo he tenido suerte porque de más pequeños no tenían nunca. El niño va con el pelo super corto, y la niña hasta hace poco con dos coletas bien tirantes y rociadas de colonia. Ha sido empezar a dejarse el pelo más largo y variar de peinados, y no se si es casualidad pero es cuando le han empezado los ataques parasitarios, puaggggg

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