viernes, 3 de marzo de 2017

Siempre hemos vivido en el castillo

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jacson.

Leí esta entrada de Ro y me picó la curiosidad.



Al igual que le pasó a ella, lo que más sorprende es que la autora naciera en 1916, ya que la narración tiene un estilo moderno y diferente. De hecho podría ser una película de Tim Burton por ese toque tétrico y poco convencional que tiene.

Lo que más me ha gustado ha sido el principio de la historia y el final. En el medio he de reconocer que por momentos se me ha hecho un poco pesada. Más que pesada, la palabra sería claustrofóbica, que creo que de hecho es la sensación que busca la autora transmitir.
Encerradas con el recuerdo de lo que ocurrió sobrevolando sus cabezas, repitiendo menús, conversaciones y situaciones, una y otra vez. Al final se produce un pequeño giro en la historia, algo en lo que no había pensado aunque en realidad era totalmente factible y probable que acabara ocurriendo. Hay trasfondo de locura extravagante, de manías, supersticiones y fobias, de una forma perturbadora y natural a la vez. Hasta las situaciones más desquiciantes son narradas de forma neutra y normal.


Siempre busco información sobre los escritores que leo, a veces me dejan absolutamente indiferente y en otras ocasiones, su propia biografía suma a la historia de su novela. Este caso pertenece claramente al segundo grupo. Su vida parece digna de una de sus obras.



Shirley Jackson nació en 1916 en San Francisco y murió a los 48 años de edad de un ataque al corazón mientras dormía. Además de obras para adultos, escribió libros para niños y una serie de relatos breves sobre su experiencia como madre de cuatro hijos (Life Among the Savages and Raising Demons). Por si le sobraba tiempo con sus cuatro criaturas y su trabajo de escritora, además tenía once gatos (¡once!) a los que bautizó con los nombres de las demoníacas jerarquías infernales.
Hasta aquí ya os habéis percatado de que era una mujer peculiar. Pero ojo, que falta lo mejor. Durante toda su vida padeció neurosis, depresión, ansiedad y agorafobia. En este libro del que os escribo hoy, una de las hermanas protagonistas padece agorafobia, así que supongo que tendrá ciertos aspectos autobiográficos, al menos en el desarrollo de ese tipo de sensaciones claustrofóbicas que consigue transmitir al lector.

Además, Shirley padecía adicción a las anfetaminas y al alcohol. Un coctel que no ayuda precisamente a ser longeva. En las fotos de los últimos años no parece una mujer de cuarenta y pico años, sino mucho mayor. Y ahora el detalle final de su historia, que a mi me da para mucha elucubración sobre qué pudo ocurrir realmente: su marido se volvió a casar en el mismo año de su muerte. Su nueva esposa era una de sus alumnas, que además compartía clase con su hija pequeña. Truculento.

15 comentarios:

  1. Me ha llamado más la atención la biografía que el libro. Jajajajaja. Besotes!!!

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    1. Es impactante, ¡menuda vida tuvo!, debía ser una persona muy especial.
      Un beso

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  2. No conocía a Shirley pero después de leer todo lo que sabes sobre ella me he convertido en fan...¡menuda era!

    Por cierto soy Pérfida
    Un saludo coleguita

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    1. ¡Cuánto tiempo sin verte por aquí!. Bienvenida.
      Un beso

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  3. Me ha sucedido como a Álter.
    Besos.

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  4. uhmmm me has picado, me lo leo fijo
    Gracias mil

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    1. Pues a ver qué te parece, porque es peculiar. A mi me gustó especialmente el principio y le final, pero todo el libro es original.
      Un beso

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  5. Es una lectura muy curiosa por diferente y original. Había buscado información sobre la autora pero os leí por encima.

    Besos.

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    1. Pues a mi me dejó tan impactada que imposible leerlo por encima :)
      Un beso

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  6. Jolín, me has picado con el libro, pero más ganas todavía me han dado de leer o ver una biografía suya. Pues nada, como creo que este no lo tengo apuntado, allá voy.

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    1. Acabo de comprobar que ya lo tenía en lista :)

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    2. Lo apuntarías de la entrada de Ro.
      Un beso

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  7. Ostras, menuda vida. Creo que es más interesante que el libro, seguramente.
    Besos, Matt.

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  8. Me he ido directa a cotillear sobre la autora, es un vicio que yo también tengo.
    Ahora tengo mucho trabajo lector pendiente, y me pusiste deberes con la trilogía de Baztán... ;)
    Muas!

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