En estas vacaciones hemos tenido un poco de todo, lo peor de las vacaciones ha sido:
1º- Me he roto el dedo gordo del pie izquierdo. Así, para que no me creyera que iba a ser todo alegría alegría. Haciendo el tonto con los niños por las rocas de la playa, me metí una leche de campeonato, ví literalmente estrellitas haciendo un arco encima de mi cabeza. Para colmo nos pasó en la isla de Ons, y tuve que esperar hasta las 7 de la tarde que volvía el barco, con un dedo cada vez más hinchado y morado. En el hospital ya confirmaron mis sospechas de que el dedo estaba roto, inmovilización, ibuprofeno a mansalva y una sensación de gilipoyas que se le queda a una, inenarrable.
2º- He comido como una boa constrictor.
Lo mejor de las vacaciones ha sido:
1º He comido como una boa constrictor. Esto como veis esta en lo mejor, mientras comes y qué rico está todo en Galicia poramordedios, y en lo peor, cuando veo que los pantalones no abrochan… argggg
2º Ver a los niños pasándoselo genial, gamberreando con los primos, imitando el acento gallego (mamá, ¿fardas galego? – me preguntó mi hijo el primer día, ya le dije que fardar fardo, pero falar pouquiño - ), cogiendo lorchos y cangrejos para devolverlos al mar antes de volver a casa, comiendo pescado rico, con el brillo en la mirada y el buen lustre que da la buena vida.
3º El paisaje gallego de rias baixas, todo tan verde y frondoso, con la ría que asoma refrescante en cada curva.
4º Días muy buenos de playa, y eso que íbamos mentalizados a que este verano estaba siendo muy malo, pero el clima nos acogió con cariño, y nos tuvo los primeros días playeando. Luego ya se fue nublando y tuvimos algo de lluvia, pero incluso la agradecimos a estas alturas del verano, y después del calor que ya habíamos pasado.
Vamos, que muy bien, el balance ha sido claramente positivo, a pesar de la cojera que me he traído de vuelta. Ya no solo me duele el dedo, sino todo el cuerpo, de los andares que estoy desarrollando.
Y ahora vuelta a las obligaciones: a madrugar cada día y enfrentarte a mil y un marrones laborales que en el fondo me tiran del pie (no del roto, por favor), a forrar los libros para el cole (¿para cuando una plataforma para que se vendan ya forrados?, con lo que cuestan es lo menos), a preparar el equipamiento escolar al completo, a ver que los días se van haciendo más cortos, y dentro de nada, si el cambio climático lo permite, se empezarán a caer las hojas de los árboles y estaremos en otoño! y como dice la canción… pasa la vida igual que pasa la corriente cuando el rio buscar al mar …


