… y lo malo también, pero se hace jodidamente más largo.
Aquí estoy en shock térmico, subir al avión en canarias y bajarte en menos de tres horas en Madrid con una diferencia de 22 graditos de ná, es lo que tiene. Por no hablar del shock emocional. Una ha nacido para ser turista, así de claro os lo digo.
Las navidades han sido estupendas. La realidad ha sido muy parecida a lo estimado que os contaba en el post anterior. Para las que estáis con ganas de saber de qué se disfrazó mi padre este año os cuento que de el rey león. De pronto aparece con un mp4 con altavoz por el pasillo con la música del aaaachigueniaaaaamariquitipayaaaa (sabéis la que os digo, no?). Y con una máscara que se había hecho de un león en cartulina pero con su camisa y corbata puesta, que luego confesó que fue un fallo, pero le daba el toque de partirse el culo que siempre esperamos con su disfraz de navidad.
Sobre la semana en canarias, todo puede resumirse con una palabra: vidorra.
Mi hijo el día de la vuelta, camino del aeropuerto con un nudo en el estómago similar al que llevaba yo en ese momento, nos dice: “yo lo que no entiendo es por qué no nos podemos quedar a vivir a aquí. Punto uno: hablan nuestro idioma. Punto dos: hay sol todo el tiempo. Punto tres: tienen playa. Es que no lo entiendo”. Yo tampoco hijo mío. “O al menos pedir una ampliación de un par de días más, o algo, que lo pago yo con mis ahorros”. Y muestra sus ahorros que ascienden a 3 euros con cinco céntimos. No me deja redondear a 3 euros, siempre matiza ¡¡y cinco céntimos!!.
Ciertamente las miserias que acompañan a la vida, son mucho menores cuando estás de vacaciones al sol. Porque qué duda cabe que las ha habido, como siempre. Convivencia familiar con sus cositas, cinco niños juntos con sus cositas y demás blablablá con sus cositas.
Ya solo nos quedan los Reyes – con su roscón y regalos incluido – y damos carpetazo a las navidades 2012-2013.
De lo que estoy saturada es del exceso de comida, pero aún así estoy como en bucle, harta de comer pero no lo dejo. Hoy mismo me he metido una tosta de desayuno que ciertamente no me apetecía, pero ya estoy en la dinámica de from lost to the river, que tanto daño hace, endocrinológicamente hablando. En algún momento tengo que coger el toro por los cuernos y ponerme a ensaladas y pescado a la plancha, porque si sigo así King Africa a mi lado va a parecer una sílfide.
Y ya para terminar esta primera entrada del año, voy a dejar aquí plasmados mis propósitos para el año nuevo, que van a ser pocos pero buenos:
- Tomarme las cosas con calma, asumir lo que no se puede cambiar y dedicarme sin ansiedad a lo que sí es mejorable.
- Disfrutar más si cabe los pequeños placeres de la vida.
- Sacar más tiempo para escribir, leer y estar con mi familia.
- No dejar el Pilates y cuidarme un poco más.
En cuanto a deseos, el principal es la salud de los míos. Aunque a nadie le amarga un dulce, así que si la providencia está generosa y quiere estirarse un poco, también me vendría bien un trabajo más motivador y salir del bucle zampabollos.
Y nada más, feliz fin de semana y que os traigan muchas cosas los Reyes!!.



