Sigo de idilio con mi pequeña, así que nada nuevo que contar en ese sentido, todo se resume con: muchas babas de amor. Es el bebé más lindo del mundo y mi objetividad está en su momento más álgido, como veis.
Sin embargo, estoy más quemada que la pipa de un comanche con mis dos varones. El pater por una parte no ayuda como a mi me gustaría (visualizo a mis pocos lectores masculinos huyendo para no volver). No, en serio, de verdad que no es tan difícil lo que pido, pero el hombre no da pie con bola. Conste que lo intenta, no es que esté en plan flojo. En los primeros meses de la maternidad - y por supuesto en el embarazo - el papel más importante es el de la madre que gesta, pare, amamanta y tiene baja maternal. Eso es así, por muy modernos que nos creamos. Pero el padre tiene que ser un pinche en condiciones y no un despistado somnoliento y agotado, que cualquiera diría que es el que ha parido jjjjjrrrrrr.
Por otra parte, mi otro varón, el Niño, ha aprovechado que no estoy encima suya como la teniente O´Neill para flojear en lo escolar. Hace los deberes mal, poco y tarde. Me dice que ya ha terminado todo y que se sabe el examen, para poder venir a hacerle cucamonas a la hermana y luego me trae un miserable 5,25... ¡¡¡5,25 y la tarde antes juraba y perjuraba que no era necesario que le preguntara porque se sabía el examen a la perfección!!!.
Le meto unas charlas terroríficas sobre la responsabilidad, la necesidad de estudiar, y las ventajas de estudiar a diario para que no se le acumule la tarea. Casi le hago odas diarias a la satisfacción del deber cumplido. Ayer mismo, después de una disertación larguísima sobre el tema, termino y me dice: "sí sí mamá, que lo pillo. Pero luego cuando me tengo que poner... se me olvida". Y se queda tan ancho.
La Niña bien. Sigue estudiosa, responsable, con mucho genio, eso sí, pero lo va controlando, y muy feliz con su hermanita. Ella sí que me ayuda bien. Parece mentira que ayude mejor que el padre... y lo digo aunque suene políticamente incorrecto. No se si es casualidad o cuestión de afinidad por género, pero mis dos chicos no están en su mejor momento.
Por mi experiencia con mis dos hijos mayores, a mi marido se le dan mejor cuando ya son mayorcitos y puede jugar e interactuar más con ellos. Habrá que esperar pacientemente ese momento.
Volviendo al lado más amable de mi vida: ¡cómo está mi bebé!. ¡Ay! si yo no fuera tan sosa y me atreviera a poner fotos en el blog... esto ganaría mucho, os lo aseguro.
Es buena, sonríe, duerme mucho, está rellenita y lustrosa, huele a gloria, mmmm. Por cierto, benditos sacaleches eléctricos. Ya se agarra mejor al pecho, pero sigo sacándome y congelo o complemento sus tomas, porque es una floja de cuidado y al pecho come la mitad que si le doy bibe con mi leche. ¡Sacaleches on fire!, tengo dos echando humo, lleno bibesa pares en 8 minutos, a veces me da la sensación de que se me está yendo de las manos...
A pesar del miedo que pasé por los riesgos de un embarazo a los 40 años, ahora está siendo una experiencia tan buena, que he cambiado de opinión sobre la maternidad tardía. Siempre pensé que los hijos había que tenerlos cuanto antes, y lo mantengo, pero además añado, que un hijo tardío deseado es un regalo del cielo. La experiencia y tranquilidad que tengo ahora, no la tenía con mi primera hija de la que me embaracé con 29 años. Mis ideas y prioridades están totalmente claras y el disfrute es muchísimo mayor.
martes, 27 de enero de 2015
jueves, 15 de enero de 2015
Así vamos
Ya hace un mes y ocho días que nació la niña, y se me ha pasado volando. Con lo eterno que se me hizo el embarazo, con ese final que parece que fueron dos años en lugar de dos meses, y ahora que tengo lo bueno, vuela.
La niña es un lujo de bebé, solo deciros que los dos grandazos de sus hermanos me dan más trabajo que ella. Tiene bemoles la cosa, pero es así y si dijera lo contrario mentiría. Entre sus deberes, extraescolares, peleas tontas entre ellos, voces, invitaciones a cumples, etc. dan infinitamente más guerra.
Mientras la cucú linda (me he vuelto ñoña de remate, aviso), es un sol. Come, duerme, hace ajos, me mira fijamente, vuelve a comer y vuelve a dormir. Así pasa sus días, bajo mi deleitada mirada.
Una vez más confirmo que el talante, carácter o cómo quieras llamarlo, se descubre bien prontito. Mi nena pequeña es tranquila, cariñosa, y muy de cagarse en el pañal recién cambiado.
Le gusta el baño, aunque no me quita la mirada ni un segundo, como en plan: "madre, tú tienes claro que esto es seguro, ¿no?".
Le encanta el paseo que nos damos todas las mañanas y todas las tardes.
No le gusta que le ponga toda la ropa de abrigo dentro de casa, se lo tengo que poner en el portal, porque si no se queja.
Le gusta que la tenga en brazos, pero si lleva mucho rato, se queja, la dejo encima de mi cama o en una superficie amplia y eso le encanta porque se puede mover bien, da patadas al aire y agita los brazos.
No tiene cólicos, lo cual es una (otra) gran suerte.
Sin grandes lloros ni gritos, todo de forma muy sutil, pero me hace saber bien claro lo que le gusta y lo que no.
Siempre me ha sorprendido la gente que dice que un bebé no hace nada. Hacen muchas cosas y se comunican a su manera, solo hay que estar pendiente para captar sus señales.
Ya he avisado en el trabajo que me cojo unos meses de excedencia cuando termine la baja maternal, de manera que cuando me incorpore la nena tendrá diez meses.
Entiendo que el poder hacer esto es una gran suerte y es cuestión de podértelo permitir económicamente. Lo que no me vale es lo de no hacerlo porque en el trabajo les vaya a parecer mal. La excedencia por cuidado de hijos durante el primer año es un derecho que tenemos, y yo lo pongo al mismo nivel que la baja maternal. A la empresa no le cuesta un duro y tiene la obligación legal de mantenerte tu puesto de trabajo.
El problema es que durante esos meses no cobras nada, ni sueldo ni prestación de la seguridad social. Pero no puede ser un problema que a tu jefe le parezca mal. Se trata de cambiar la cultura empresarial en ese sentido. Si tu jefe es de ese perfil, el problema ya lo tienes quedándote embarazada, no va a ser mayor por coger unos meses extra. Me he enrollado en este punto, porque es un tema que he comentado con bastantes mujeres, y el otro día hasta en un blog. Lo de "que suerte tienes, yo incluso pudiéndomelo permitir económicamente no puedo porque a mi jefe le parecería mal". ¿¿¿¡¡¡¡ What ???!!!!.
Hay que adaptar la cultura y costumbres a la realidad. Y la realidad de hoy en día es que la mayoría de las mujeres tenemos hijos y trabajamos. No podemos cuidarlos al 100% ni trabajar al 100%, por lo que hay ajustes necesarios en ambos lados, que se tienen que hacer para poder compatibilizar de aquella manera, ambas facetas. Asumiendo que hacer dos cosas a la vez es imposible y que por lo tanto, realizaremos ambas tareas de forma imperfecta, pero es lo que hay. Me gusta ser realista y no creerme patrañas fantasiosas.
Volviendo a mi relato - que se me ha ido un poco la temática - que estoy muy feliz, disfrutando mucho de este regalo de niña. A pesar de que desde que nació no he vuelto a ver series por la noche, ni he tenido mis ratos largos de lectura, y por supuesto, mis copitas de vino tinto están desterradas desde el inicio del embarazo... Son cosas que creedme que no echo de menos. Ya he tenido la experiencia dos veces, de lo rápido que pasa esto. Con la primera sí sufrí por no poder hacer mi vida normal, a la vez que cuidaba del bebé. Ahora se que es algo temporal y que tiempo habrá para Los Soprano, Stephen King y el rioja.
La niña es un lujo de bebé, solo deciros que los dos grandazos de sus hermanos me dan más trabajo que ella. Tiene bemoles la cosa, pero es así y si dijera lo contrario mentiría. Entre sus deberes, extraescolares, peleas tontas entre ellos, voces, invitaciones a cumples, etc. dan infinitamente más guerra.
Mientras la cucú linda (me he vuelto ñoña de remate, aviso), es un sol. Come, duerme, hace ajos, me mira fijamente, vuelve a comer y vuelve a dormir. Así pasa sus días, bajo mi deleitada mirada.
Una vez más confirmo que el talante, carácter o cómo quieras llamarlo, se descubre bien prontito. Mi nena pequeña es tranquila, cariñosa, y muy de cagarse en el pañal recién cambiado.
Le gusta el baño, aunque no me quita la mirada ni un segundo, como en plan: "madre, tú tienes claro que esto es seguro, ¿no?".
Le encanta el paseo que nos damos todas las mañanas y todas las tardes.
No le gusta que le ponga toda la ropa de abrigo dentro de casa, se lo tengo que poner en el portal, porque si no se queja.
Le gusta que la tenga en brazos, pero si lleva mucho rato, se queja, la dejo encima de mi cama o en una superficie amplia y eso le encanta porque se puede mover bien, da patadas al aire y agita los brazos.
No tiene cólicos, lo cual es una (otra) gran suerte.
Sin grandes lloros ni gritos, todo de forma muy sutil, pero me hace saber bien claro lo que le gusta y lo que no.
Siempre me ha sorprendido la gente que dice que un bebé no hace nada. Hacen muchas cosas y se comunican a su manera, solo hay que estar pendiente para captar sus señales.
Ya he avisado en el trabajo que me cojo unos meses de excedencia cuando termine la baja maternal, de manera que cuando me incorpore la nena tendrá diez meses.
Entiendo que el poder hacer esto es una gran suerte y es cuestión de podértelo permitir económicamente. Lo que no me vale es lo de no hacerlo porque en el trabajo les vaya a parecer mal. La excedencia por cuidado de hijos durante el primer año es un derecho que tenemos, y yo lo pongo al mismo nivel que la baja maternal. A la empresa no le cuesta un duro y tiene la obligación legal de mantenerte tu puesto de trabajo.
El problema es que durante esos meses no cobras nada, ni sueldo ni prestación de la seguridad social. Pero no puede ser un problema que a tu jefe le parezca mal. Se trata de cambiar la cultura empresarial en ese sentido. Si tu jefe es de ese perfil, el problema ya lo tienes quedándote embarazada, no va a ser mayor por coger unos meses extra. Me he enrollado en este punto, porque es un tema que he comentado con bastantes mujeres, y el otro día hasta en un blog. Lo de "que suerte tienes, yo incluso pudiéndomelo permitir económicamente no puedo porque a mi jefe le parecería mal". ¿¿¿¡¡¡¡ What ???!!!!.
Hay que adaptar la cultura y costumbres a la realidad. Y la realidad de hoy en día es que la mayoría de las mujeres tenemos hijos y trabajamos. No podemos cuidarlos al 100% ni trabajar al 100%, por lo que hay ajustes necesarios en ambos lados, que se tienen que hacer para poder compatibilizar de aquella manera, ambas facetas. Asumiendo que hacer dos cosas a la vez es imposible y que por lo tanto, realizaremos ambas tareas de forma imperfecta, pero es lo que hay. Me gusta ser realista y no creerme patrañas fantasiosas.
Volviendo a mi relato - que se me ha ido un poco la temática - que estoy muy feliz, disfrutando mucho de este regalo de niña. A pesar de que desde que nació no he vuelto a ver series por la noche, ni he tenido mis ratos largos de lectura, y por supuesto, mis copitas de vino tinto están desterradas desde el inicio del embarazo... Son cosas que creedme que no echo de menos. Ya he tenido la experiencia dos veces, de lo rápido que pasa esto. Con la primera sí sufrí por no poder hacer mi vida normal, a la vez que cuidaba del bebé. Ahora se que es algo temporal y que tiempo habrá para Los Soprano, Stephen King y el rioja.
domingo, 4 de enero de 2015
Cambiando de año
Cuando ya todo el mundo ha hecho su balance del año, ha felicitado y blablaba, llego yo.
Voy retardada pero es que me está costando mucho salir de mi bucle particular (bebé-bebé-bebé). Mi portátil va lento y no tengo paciencia, eso también dificulta mi vuelta bloguera.
Ahora tengo un rato en el que la peque duerme y los mayores están por ahí con el padre, así que voy a hacer mi recuento.
2014 ha sido un buen año, lleno de sorpresas, un año de cambio.
- Empecé el año en canarias, con toda la familia. Playa, sol, paseos y risas. Eso es lo que yo considero un buen comienzo.
- Cambié de grupo de trabajo dentro del nuevo departamento en febrero. Me costó un poco hacerme, pero en poco tiempo estaba adaptada
- En primavera tuve la sorprendente noticia de mi embarazo, que viví con mucho miedo por el comienzo tan raro de esta historia que luego ha terminado muy bien.
- En verano paseé la panza por tierras gallegas y andaluzas.
- En otoño me dieron la baja y pasé las semanas más largas de mi vida. Mucho aburrimiento, lumbalgia, días eternos, muchas pruebas médicas, sustos por subidas de tensión y malos resultados en algunos análisis.
- En otoño también vi muchas series. En general he visto muchas series todo el año: Breaking Bad, True detective, My mad fat diary, Juego de tronos, los Soprano... He visto más series que películas, aunque también he tenido mis escapaditas al cine, de algunas de ellas he dejado rastro en el blog.
- He leído mucho.
- Tuve que hacer muchos cambios en la casa para hacer hueco a la nueva incorporación familiar, su ropa, su cochecito, cuna, etc.
- El 7 de diciembre nació la princesa y desde ese día el tiempo vuela. Cero dolencias de las del final del embarazo, mucha emoción y felicidad.
- Primeras navidades en la que podemos estar los todos juntos tantos días seguidos.
- Terminé el año 2014 tomándome las uvas a las 10 para poder acostarme adaptándome a los horarios de la bebé.
- En este año también he reído mucho, me he enfadado más de lo que me gustaría, he perdido la paciencia, he quedado con amigos de siempre, he conocido gente nueva, he disfrutado con las ocurrencias de mis hijos...
Puedo decir que 2014 ha sido un buen año. ¡2015 no defraudes que tu predecesor ha dejado el listón alto!.
Voy retardada pero es que me está costando mucho salir de mi bucle particular (bebé-bebé-bebé). Mi portátil va lento y no tengo paciencia, eso también dificulta mi vuelta bloguera.
Ahora tengo un rato en el que la peque duerme y los mayores están por ahí con el padre, así que voy a hacer mi recuento.
2014 ha sido un buen año, lleno de sorpresas, un año de cambio.
- Empecé el año en canarias, con toda la familia. Playa, sol, paseos y risas. Eso es lo que yo considero un buen comienzo.
- Cambié de grupo de trabajo dentro del nuevo departamento en febrero. Me costó un poco hacerme, pero en poco tiempo estaba adaptada
- En primavera tuve la sorprendente noticia de mi embarazo, que viví con mucho miedo por el comienzo tan raro de esta historia que luego ha terminado muy bien.
- En verano paseé la panza por tierras gallegas y andaluzas.
- En otoño me dieron la baja y pasé las semanas más largas de mi vida. Mucho aburrimiento, lumbalgia, días eternos, muchas pruebas médicas, sustos por subidas de tensión y malos resultados en algunos análisis.
- En otoño también vi muchas series. En general he visto muchas series todo el año: Breaking Bad, True detective, My mad fat diary, Juego de tronos, los Soprano... He visto más series que películas, aunque también he tenido mis escapaditas al cine, de algunas de ellas he dejado rastro en el blog.
- He leído mucho.
- Tuve que hacer muchos cambios en la casa para hacer hueco a la nueva incorporación familiar, su ropa, su cochecito, cuna, etc.
- El 7 de diciembre nació la princesa y desde ese día el tiempo vuela. Cero dolencias de las del final del embarazo, mucha emoción y felicidad.
- Primeras navidades en la que podemos estar los todos juntos tantos días seguidos.
- Terminé el año 2014 tomándome las uvas a las 10 para poder acostarme adaptándome a los horarios de la bebé.
- En este año también he reído mucho, me he enfadado más de lo que me gustaría, he perdido la paciencia, he quedado con amigos de siempre, he conocido gente nueva, he disfrutado con las ocurrencias de mis hijos...
Puedo decir que 2014 ha sido un buen año. ¡2015 no defraudes que tu predecesor ha dejado el listón alto!.
martes, 16 de diciembre de 2014
Habemus bebé
El 7 de diciembre, coincidiendo con el cumpleaños del hermano, nació mi niña linda.
Todo lo mal que estaba las semanas antes de dar a luz, estoy ahora de bien. Feliz, encantada con mi bebecita, que además de linda es buenísima. Mis hijos están emocionadísimos con su nueva hermanita.
Os cuento desde el principio:
El 5 de diciembre tuve revisión con el gine, y me dió cita para inducirme el parto el día 10. Me fui a casa tranquilamente, convencida de que ya tenía día para el nacimiento tan esperado. Además, ese fin de semana prefería que no naciera la peque, ya que venía familia de galicia a pasar el puente y al cumpleaños del niño. Es decir, se dieron las condiciones exactas necesarias para que sí naciera en ese momento.
A las dos de la madrugada rompí aguas, nos fuimos al hospital, y tras muchas horas de contracciones y dilatación, nació la peque.
Parto natural, bastante bueno, dentro de lo duro que es un parto. Nada más nacer me la pusieron encima, y se me quedó mirando fijamente. Qué sensación más increíble. Es el mejor momento del mundo.
Es una niña sana, preciosa y buena. Estamos todos babeando continuamente.
El niño "solo" había pedido dos cosas: "mamá, concéntrate mucho para que nazca el mismo día que yo" ... "mamá, importante, que sea guapa. A nosotros no nos va a importar si es fea y alomejor ni se lo ntamos, pero los niños del cole sí, y se lo dirán".
Como veis sus dos peticiones estaban totalmente en mi mano.
El caso es que el resultado ha sido como él deseaba, y está muy agradecido pensando que yo he tenido algo que ver.
Volviendo a la peque, es muy tranquila, tiene buen carácter y es muy dormilona. Solo tiene una pega y es que no se agarra bien al pecho, así que tengo que acabar sacándome la leche y dándosela.
Si esto me hubiera pasado con mi hija mayor - que por cierto, era matrícula de honor mamando -, seguramente yo estaría fastidiada.
Pero a estas alturas de la vida no me preocupo por algo que tiene solución. Además, como duerme mucho, yo me voy sacando cada dos o tres horas, y listo.
Nos han visto las matronas del hospital, la enfermera del centro médico, y no es problema de posición ni de frenillo. La verdad es que no entiendo por qué no tiene a bien agarrarse, pero es lo que hay. Hoy he tenido la revisión de la primera semana con la enfermera , y ha cogido peso, así que aunque no sea en el envase natural, la nena toma leche materna y le va bien.
Yo me he recuperado muy bien del parto. Mi vida trascurre en un deleite de observación a la bebé, paseitos por la mañana cuando sale el sol, y muchos mimos a la querubina.
Nada más por ahora, solo quería informaros de que ¡la pequeña ya está aquí!.
Todo lo mal que estaba las semanas antes de dar a luz, estoy ahora de bien. Feliz, encantada con mi bebecita, que además de linda es buenísima. Mis hijos están emocionadísimos con su nueva hermanita.
Os cuento desde el principio:
El 5 de diciembre tuve revisión con el gine, y me dió cita para inducirme el parto el día 10. Me fui a casa tranquilamente, convencida de que ya tenía día para el nacimiento tan esperado. Además, ese fin de semana prefería que no naciera la peque, ya que venía familia de galicia a pasar el puente y al cumpleaños del niño. Es decir, se dieron las condiciones exactas necesarias para que sí naciera en ese momento.
A las dos de la madrugada rompí aguas, nos fuimos al hospital, y tras muchas horas de contracciones y dilatación, nació la peque.
Parto natural, bastante bueno, dentro de lo duro que es un parto. Nada más nacer me la pusieron encima, y se me quedó mirando fijamente. Qué sensación más increíble. Es el mejor momento del mundo.
Es una niña sana, preciosa y buena. Estamos todos babeando continuamente.
El niño "solo" había pedido dos cosas: "mamá, concéntrate mucho para que nazca el mismo día que yo" ... "mamá, importante, que sea guapa. A nosotros no nos va a importar si es fea y alomejor ni se lo ntamos, pero los niños del cole sí, y se lo dirán".
Como veis sus dos peticiones estaban totalmente en mi mano.
El caso es que el resultado ha sido como él deseaba, y está muy agradecido pensando que yo he tenido algo que ver.
Volviendo a la peque, es muy tranquila, tiene buen carácter y es muy dormilona. Solo tiene una pega y es que no se agarra bien al pecho, así que tengo que acabar sacándome la leche y dándosela.
Si esto me hubiera pasado con mi hija mayor - que por cierto, era matrícula de honor mamando -, seguramente yo estaría fastidiada.
Pero a estas alturas de la vida no me preocupo por algo que tiene solución. Además, como duerme mucho, yo me voy sacando cada dos o tres horas, y listo.
Nos han visto las matronas del hospital, la enfermera del centro médico, y no es problema de posición ni de frenillo. La verdad es que no entiendo por qué no tiene a bien agarrarse, pero es lo que hay. Hoy he tenido la revisión de la primera semana con la enfermera , y ha cogido peso, así que aunque no sea en el envase natural, la nena toma leche materna y le va bien.
Yo me he recuperado muy bien del parto. Mi vida trascurre en un deleite de observación a la bebé, paseitos por la mañana cuando sale el sol, y muchos mimos a la querubina.
Nada más por ahora, solo quería informaros de que ¡la pequeña ya está aquí!.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Los juegos del hambre: Sinsajo - parte 1
El sábado me animé a echarle un pulso a Murphy, yéndome al cine con la intención latente de ponerme de parto en la sala. Fijo que en lo mejor de la peli rompo aguas, pensaba ingenua de mi. Pero nada, ni con el aliciente de montar un show en el cine - como ya monté hace 10 años rompiendo aguas en la oficina - se anima la nena a nacer.
No hubo parto pero sí hubo dos horas de mucho entretenimiento, con esta tercera película de la saga Juegos del Hambre, que me ha gustado mucho. Ya he hablado en este blog tanto de los libros de la saga como de las películas.
Resumiendo: en mi opinión los libros van de más a menos; sin embargo las películas van de menos a más.
La primera película de la saga me dejó bastante fría, no tiene la garra que tiene el primer libro. La segunda mejoró considerablemente, mientras su paralelo literario empezaba a caer. Lo mismo ocurre con esta tercera parte que se corresponde con la primera mitad del tercer y último libro de la saga.
Algo que me encanta de la ciencia ficción es que permite hablar de temas muy humanos y muy reales, sin tener que ser fiel a una historia concreta ocurrida. La película da para recrearse en temas que han ocurrido y ocurren: opresión del fuerte al débil, necesidad de un líder que inspira, el comportamiento de la masa, la necesidad de personalizar la lucha, etc. Pero con la libertad que da la ciencia ficción: puedes sacarlo todo de quicio y llevarlo al extremo, no te debes a ninguna historia ocurrida, solo te inspiras en ella. Eso es algo me encanta.
La cinta cuenta además con grandes actores. Me encanta como trabaja Jennifer Lawrence, es el Sinsajo, la actriz no se deja ver . Te crees la necesidad de los distritos oprimidos de seguirla a ella, no a la rebelión en general, sino a ella. Silvar lo que ella silva, cantar lo que ella canta, inmolarse por la causa que ella defiende. Es poco racional, pero el ser humano es así. Cuántas veces oímos lo de: yo votaba a tal partido, pero el nuevo líder no me convence. Desde lo racional, un partido debería estar por encima y ser mucho más, que la persona que le pone cara. Pero al final, nos fiamos de una cara, de una persona... más que de un partido. Lo concreto frente a lo abstracto. Lo mismo ocurre en la historia de Sinsajo.
Pero también tenemos, entre otros, a:
Julianne Moore
Josh Hutcherson
Woody Harrelson
Donald Sutherland
En resumen: es una película para pasar un buen rato, recomendable haber visto las anteriores, o al menos, enterarse de qué va la historia. Es ciencia ficción juvenil bien hecha, así que no hay que esperar otra cosa más allá de lo que es.
Más información sobre la película y la saga aquí
No hubo parto pero sí hubo dos horas de mucho entretenimiento, con esta tercera película de la saga Juegos del Hambre, que me ha gustado mucho. Ya he hablado en este blog tanto de los libros de la saga como de las películas.
Resumiendo: en mi opinión los libros van de más a menos; sin embargo las películas van de menos a más.
La primera película de la saga me dejó bastante fría, no tiene la garra que tiene el primer libro. La segunda mejoró considerablemente, mientras su paralelo literario empezaba a caer. Lo mismo ocurre con esta tercera parte que se corresponde con la primera mitad del tercer y último libro de la saga.
Algo que me encanta de la ciencia ficción es que permite hablar de temas muy humanos y muy reales, sin tener que ser fiel a una historia concreta ocurrida. La película da para recrearse en temas que han ocurrido y ocurren: opresión del fuerte al débil, necesidad de un líder que inspira, el comportamiento de la masa, la necesidad de personalizar la lucha, etc. Pero con la libertad que da la ciencia ficción: puedes sacarlo todo de quicio y llevarlo al extremo, no te debes a ninguna historia ocurrida, solo te inspiras en ella. Eso es algo me encanta.
La cinta cuenta además con grandes actores. Me encanta como trabaja Jennifer Lawrence, es el Sinsajo, la actriz no se deja ver . Te crees la necesidad de los distritos oprimidos de seguirla a ella, no a la rebelión en general, sino a ella. Silvar lo que ella silva, cantar lo que ella canta, inmolarse por la causa que ella defiende. Es poco racional, pero el ser humano es así. Cuántas veces oímos lo de: yo votaba a tal partido, pero el nuevo líder no me convence. Desde lo racional, un partido debería estar por encima y ser mucho más, que la persona que le pone cara. Pero al final, nos fiamos de una cara, de una persona... más que de un partido. Lo concreto frente a lo abstracto. Lo mismo ocurre en la historia de Sinsajo.
Pero también tenemos, entre otros, a:
Julianne Moore
Josh Hutcherson
Woody Harrelson
Donald Sutherland
En resumen: es una película para pasar un buen rato, recomendable haber visto las anteriores, o al menos, enterarse de qué va la historia. Es ciencia ficción juvenil bien hecha, así que no hay que esperar otra cosa más allá de lo que es.
Más información sobre la película y la saga aquí
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Aquí sigo esperando
Sigo en eso que alguien con mucho humor negro, bautizó como "dulce espera"... Claro, súper dulce, desplazarte con un bebé a término, placenta, líquido amniótico y demás, dentro de tu barriga. Y dormir con ello, un despiporre. Y ya las consultas y pruebas médicas que al final del embarazo son semanales, eso ya es la monda lironda. Todo muy dulce, empatando con la leche condensada.
Aquí dejo muestra de mi panza, coronada con la mano de mi hijo. Casi siempre que estamos en el sofá viendo una peli, se me sienta cada uno de mis hijos a un lado y termino con las dos manos encima. En esta ocasión en la que tenía el móvil a mano para inmortalizarlo, está solo la mano del niño. Ese momento sí me parece tierno y me reconcilia con los berrinches que me llevo por otras cosas.
En la última consulta el gine me dijo que por las medidas, la nena ya pesaba 3.300 gr. La foto no hace justicia al tamaño de la esfera, pero es enorme, porque además también me dijo que tengo tendencia a generar líquido amniótico de más. Todo a lo grande y que no falte de ná. Es mi lema. Mi hija mayor pesó 4,070 al nacer, ahí lo dejo.
Aquí dejo muestra de mi panza, coronada con la mano de mi hijo. Casi siempre que estamos en el sofá viendo una peli, se me sienta cada uno de mis hijos a un lado y termino con las dos manos encima. En esta ocasión en la que tenía el móvil a mano para inmortalizarlo, está solo la mano del niño. Ese momento sí me parece tierno y me reconcilia con los berrinches que me llevo por otras cosas.
| Mi panza y la mano de mi hijo encima |
En la última consulta el gine me dijo que por las medidas, la nena ya pesaba 3.300 gr. La foto no hace justicia al tamaño de la esfera, pero es enorme, porque además también me dijo que tengo tendencia a generar líquido amniótico de más. Todo a lo grande y que no falte de ná. Es mi lema. Mi hija mayor pesó 4,070 al nacer, ahí lo dejo.
Por la calle ya me he cruzado con varias miradas de pena. Así de claro: de pena. La cosa surge así: mis andares bamboleanchis ponen en aviso a un transeunte de que llevo una carga pesada. Primero miran la panza, luego me miran a la cara, vuelta a mirar la panza, y ahí va: la carita de pena.
Hace meses, en ese momento genial cuando estás de entre 4 y 6 meses, y mis andares eran normales, y la tripita era la guay que sale en los anuncios de embarazadas, las miradas eran mucho más amables/alegres.
Hoy tengo monitores y revisión, espero que todo siga bien, y que todas mis quejas puedan seguir dirigiéndose a la tontería de sentirme pesada. Que soy consciente de que son simples gajes del oficio de ser madre y con gusto pago el precio.
Besos
jueves, 13 de noviembre de 2014
Mujer embarazada dramática busca reírse de sí misma
ATENCION: esta entrada es un poco escatológica, gente sensible del mundo, no sigáis leyendo.
A ver si consigo reírme de lo que me ha pasado de buena mañana, porque estoy con una flema dramática que no me sienta nada bien. He buscado en youtube vídeos para subirme el ánimo y tras llorar de risa con la escena de la intoxicación de la película de Bridesmaids, creo que ya he salido del estado anímico en el que me encontraba. Estoy lista para intentar al menos, reirme de mi misma.
Antedecentes: No quiero ahora mismo entrar en detalles, pero llevo dos días chungos, de pasar horas en urgencias, subidas de tensión, infección de orina, etc. El caso es que tengo que hacer una recogida de orina de 24 horas. Sí señores, 24 horas. No sabía yo que existieran estos infames botes del tamañaco que requiere la tremenda gesta, pero doy fe de que los hay y concretamente, de que me en mi baño hay uno esperándome.
Estaba dispuesta a empezar la recogida del líquido elemento ayer según salí de la consulta, pero la doctora me dijo que mejor empezara con el primero de la mañana.
"El primero de la mañana", un concepto muy abstracto ahora mismo. Me paso la noche levantándome a hacer pis cada dos horas máximo, así que he tenido que decidir yo cuál consideraría primero de la mañana. Tras una sesuda meditación, decido que el primero a partir de las 6. Bien, dicho y hecho, me levanto, sin encender muchas luces para no despertarme del todo, agarro el pedazo infame bote king size, le quito la tapa roja, y coloco. Cual es mi sorpresa cuando TODO empieza a salir por fuera. No daba crédito, y mis neuronas, ya de natural perjudicadas, no daban a basto a procesar qué pelotas estaba pasando. Una vez que ya estaba bien empapado todo el suelo, mis zapatillas, pijama, etc. descubro que hay otra tapa debajo de la tapa roja, del mismo color que el fondo del bote king size, que es lo que ha provocado que TODO el líquido elemento esté esparcido por el suelo del cuarto de baño...
Me cayó una lagrimilla de rabia, tanto pensar para establecer la hora del primer pis del día y a tomar por...
Limpio todo, me animo a mi misma en bajito, lloriqueo un poco, y me digo que no pasa nada, que el primero será el siguiente y listo.
Vuelvo a la cama, y milagro, me quedo dormida una horita más (inciso: estoy durmiendo TAN mal y TAN poco, que cualquier cosa me hace feliz). Total, que ya son las 7 de la mañana, me levanto a repetir la operación, convencida de que bajo la tapa roja no habrá nada, porque la maldita tapa-camuflaje ya la había quitado antes y guardado en el armario. Pero NOOOOOO, la había vuelto a poner y se produce la misma situación que a las 6 de la mañana. Ahí ya he llorado con congoja, me he llamado subnormal profunda, me he sentido lamentable, y he tenido que volver a recoger y fregar todo por segunda vez en el día.
Es muy penoso y lamentable, haceros cargo: 36 semanas y 4 días de gestación, con mucha falta de sueño y muy sobrada de preocupaciones, y que a las 7 de la mañana sea la segunda vez que recoges tu propio pis esparcido por todo el cuarto de baño.
Por eso he tenido que ir a buscar algo escatológicamente gracioso, como es la escena que os decía al principio. Porque de natural, no me sale reírme de ésto. Me sale soltar tacos, cagarme en todo y sentirme fatal. Y eso no me aporta nada. Necesito estado zen, risas y buenos alimentos, ooommmmmm.
Para vuestra tranquilidad, deciros que la gorki que os escribe, sí ha conseguido hacerlo bien la vez siguiente. El infame bote king size va progresando adecuadamente, aunque la cosa empezó muy accidentada. Lo que todavía no he conseguido es sacudirme la sensación de tonta del bote (nunca mejor dicho), tras mi actuación estelar de primera hora de la mañana.
Y para terminar, una petición: mandadme oraciones o energía positiva o en lo que quiera que creáis, para que este embarazo termine bien, y tenga pronto a mi bebé en brazos, que de verdad que ya lo necesito seriamente. Besos...
A ver si consigo reírme de lo que me ha pasado de buena mañana, porque estoy con una flema dramática que no me sienta nada bien. He buscado en youtube vídeos para subirme el ánimo y tras llorar de risa con la escena de la intoxicación de la película de Bridesmaids, creo que ya he salido del estado anímico en el que me encontraba. Estoy lista para intentar al menos, reirme de mi misma.
Antedecentes: No quiero ahora mismo entrar en detalles, pero llevo dos días chungos, de pasar horas en urgencias, subidas de tensión, infección de orina, etc. El caso es que tengo que hacer una recogida de orina de 24 horas. Sí señores, 24 horas. No sabía yo que existieran estos infames botes del tamañaco que requiere la tremenda gesta, pero doy fe de que los hay y concretamente, de que me en mi baño hay uno esperándome.
Estaba dispuesta a empezar la recogida del líquido elemento ayer según salí de la consulta, pero la doctora me dijo que mejor empezara con el primero de la mañana.
"El primero de la mañana", un concepto muy abstracto ahora mismo. Me paso la noche levantándome a hacer pis cada dos horas máximo, así que he tenido que decidir yo cuál consideraría primero de la mañana. Tras una sesuda meditación, decido que el primero a partir de las 6. Bien, dicho y hecho, me levanto, sin encender muchas luces para no despertarme del todo, agarro el pedazo infame bote king size, le quito la tapa roja, y coloco. Cual es mi sorpresa cuando TODO empieza a salir por fuera. No daba crédito, y mis neuronas, ya de natural perjudicadas, no daban a basto a procesar qué pelotas estaba pasando. Una vez que ya estaba bien empapado todo el suelo, mis zapatillas, pijama, etc. descubro que hay otra tapa debajo de la tapa roja, del mismo color que el fondo del bote king size, que es lo que ha provocado que TODO el líquido elemento esté esparcido por el suelo del cuarto de baño...
Me cayó una lagrimilla de rabia, tanto pensar para establecer la hora del primer pis del día y a tomar por...
Limpio todo, me animo a mi misma en bajito, lloriqueo un poco, y me digo que no pasa nada, que el primero será el siguiente y listo.
Vuelvo a la cama, y milagro, me quedo dormida una horita más (inciso: estoy durmiendo TAN mal y TAN poco, que cualquier cosa me hace feliz). Total, que ya son las 7 de la mañana, me levanto a repetir la operación, convencida de que bajo la tapa roja no habrá nada, porque la maldita tapa-camuflaje ya la había quitado antes y guardado en el armario. Pero NOOOOOO, la había vuelto a poner y se produce la misma situación que a las 6 de la mañana. Ahí ya he llorado con congoja, me he llamado subnormal profunda, me he sentido lamentable, y he tenido que volver a recoger y fregar todo por segunda vez en el día.
Es muy penoso y lamentable, haceros cargo: 36 semanas y 4 días de gestación, con mucha falta de sueño y muy sobrada de preocupaciones, y que a las 7 de la mañana sea la segunda vez que recoges tu propio pis esparcido por todo el cuarto de baño.
Por eso he tenido que ir a buscar algo escatológicamente gracioso, como es la escena que os decía al principio. Porque de natural, no me sale reírme de ésto. Me sale soltar tacos, cagarme en todo y sentirme fatal. Y eso no me aporta nada. Necesito estado zen, risas y buenos alimentos, ooommmmmm.
Para vuestra tranquilidad, deciros que la gorki que os escribe, sí ha conseguido hacerlo bien la vez siguiente. El infame bote king size va progresando adecuadamente, aunque la cosa empezó muy accidentada. Lo que todavía no he conseguido es sacudirme la sensación de tonta del bote (nunca mejor dicho), tras mi actuación estelar de primera hora de la mañana.
Y para terminar, una petición: mandadme oraciones o energía positiva o en lo que quiera que creáis, para que este embarazo termine bien, y tenga pronto a mi bebé en brazos, que de verdad que ya lo necesito seriamente. Besos...
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