martes, 25 de septiembre de 2012

Reflexiones mundanas

Mañana de domingo, los niños y una servidora con el modo “perecitas mañaneras” on, mientras el padre se ha ido a nadar - para compensar mi falta de ejercicio parece ser que se ha propuesto hacerlo por él y por mí, y ya no solo practica entre semana sino también en domingo O_O -.

A su vuelta, nos vamos los cuatro a dar un paseíto por el barrio, a comprar la prensa, el pan, lo típico. El niño se me acerca: “mamá, tenemos que avisar a la abuela de que hay un chino que todavía no sabe cuales son los precios de España y tiene oro puro y diamantes a menos de 10 euros”. Mucha cosa brillante se veía en el escaparate, cierto. Oro puro puro, lo que se dice puro, no parece, también os digo. Ni qué decir de los diamantes...



En cualquier caso, bien sabe él a quien informar de posibles gangas, a la abuela, que como bien me hicieron saber mis hijos cuando se jubiló: “la abuela, aunque esté jubilada, sigue teniendo sus obligaciones: ir de compras y hacer limpieza general”. Esa es mi madre, y esos son mis hijos, unos psicólogos.

Volviendo al tema mercantil, me resulta deprimente que en mi barrio, solo se abran negocios de chinos, y cada día vea más carteles de liquidación en los de toda la vida. Tenía una zapatería al lado de casa, de estas buenas de siempre, que recuerdo yo haberme comprado zapatos allí con mi abuela, pues cerró. Y así cien ejemplos más. Solo nos están quedando los negocios imperiales tipo Zara y los negocios de chinos. Insisto, deprimente.

Siempre tuve la idea de montar un negocio de barrio, algo simple, sin grandes pretensiones, que fuera mío y me diera para vivir. Durante años, la jaulita dorada de mi trabajo me impidió tomar iniciativa para lanzarme a otra cosa que compensara como para dejar un buen trabajo por cuenta ajena.
Ahora que las cosas se empiezan a poner más complicadillas, podría coger impulso y montar algo, pero claro, a la crisis general, se suma el recorte en el consumo – que no olvidemos que es en lo que se basa nuestra economía – derivado de los cien mil recortes que padecemos, y el auge de la mentalidad low cost. A ver quien tiene los huevos de abrir un negocio hoy en día, si no vienes de la mismísima china. Si algun@ tenéis espíritu emprendedor contármelo, a ver si se me pega algo...

viernes, 21 de septiembre de 2012

La sonrisa de Pepa (el cuento cadena)

Capítulo 4

… a la mañana siguiente el olor a chocolate caliente inundó su habitación, Pepa se despertó sobresaltada y se aferró con fuerza a la llave que colgaba de su cuello. Saltó de la cama y corrió a comprobar que el sobre escarlata siguiera escondido tras la cómoda de mimbre. ‘Por favor que no haya sido un sueño, por favor, por favor’, se repetía a sí misma mientras sus pies descalzos corrían por el cuarto y sus manos hábiles palpaban el escondite. Sí, allí estaba el sobre, no había sido un sueño. Una felicidad inmensa la inundó, desde la punta de las trenzas hasta el dedo meñique. Abrió la ventana dejando pasar una ráfaga de aire frío, con ganas de gritarle al mundo su gran secreto, pero rápidamente volvió a cerrarla. Había que ser cautelosa “la magia no es para cualquiera”, decía la carta. Lo peor sería no poder contárselo al abuelo, pero las reglas estaban claras, y no iba a ser Pepa quien las incumpliera, eso estaba claro.
Corrió hasta la cocina seguida de su perro Athos, donde la esperaba su madre con el chocolate caliente recién hecho y con una bandeja de magdalenas que sacaba del horno en ese momento. Pero Pepa no tenía hambre, era imposible comer con las miles de mariposas que recorrían su estómago. Su mirada corría nerviosa por las paredes de la casa, buscando que apareciera la puerta mágica que la llevaría a conocer lugares increíbles.
La mañana transcurrió a un ritmo increíblemente lento, en el colegio la profesora tuvo que llamar la atención de Pepa en varias ocasiones: “Pepa, tu cabeza parece el periscopio de un submarino, ¿quieres parar de mirar a todas partes?, chiquilla esta…”. En la carta no se decía nada de cuánto tiempo tendría que esperar para que se produjera el mágico acontecimiento, pero Pepa lo esperaba impaciente. ¡Había tantos lugares maravillosos que había ido marcando con chinchetas de colores en el gran atlas de su habitación!. Su mente saltaba de un lugar a otro: ver la Torre Eiffel, navegar por los canales de Venecia, pasear en trineo por Laponia, buscar aves exóticas en la Amazonia,  recorrer la Patagonia…  ufff, era imposible decidirse por un único destino, y eso era lo bueno, ella no tendría que decidir, y ¡no sería solo uno!, esperaba ver muchas puertas mágicas a lo largo de su vida, que la llevaran a todos esos maravillosos destinos.
Cuando por fin el timbre marcó la hora de volver a casa, para Pepa habían transcurrido dos décadas, la expectación y los nervios la tenían agotada. Volvió a casa cabizbaja arrastrando las botas por la nieve, cargando con su pesada mochila y con la esperanza de no tener que esperar mucho más. Tenía que ser paciente, y dejar de pensar en ello, a lo mejor esa tarde aparecía la mágica puerta.
Algo brillante llamó de repente su atención y la hizo levantar la mirada de la nieve, venía de un árbol sin hojas de tronco grueso y ramitas escuálidas. Pepa parpadeó dos veces, y se dirigió hacia él. Cuando ya estaba tan cerca que podía tocarlo, vio que en la base del árbol, muy cerca de las raíces, había algo que parecía el hueco de una cerradura. Sacó lentamente la llave que colgaba de su cuello y se había metido por dentro de la camisa, se puso de rodillas para llegar bien a la altura y para sorpresa suya, introdujo sin ninguna dificultad la llave en el orificio del árbol. Cuando la llave llegó al fondo sonó un click junto con el PATAPANPATAPAN de su corazón golpeando en el pecho, y una línea de un líquido brillante dorado fue marcando nítidamente la forma de una pequeña puerta. Giró la llave lentamente a la derecha y la puerta comenzó a abrirse. Un soplo de aire caliente rozó su cara, y un puñado de arena fina salió disparada sobre la fría nieve. Pepa tuvo que entornar los ojos porque el sol brillante la deslumbraba, entre las pestañas pudo vislumbrar en el horizonte algo enorme… ¡pirámides!, eran dos majestuosas pirámides. Sin pensarlo dos veces, Pepa saltó hacia el interior del árbol…
……………...............................................................

Yoymisminiyos, será quien escriba el siguiente capítulo de este cuento. La he elegido porque es una mamá alegre y positiva, que seguro que da un aire divertido al cuento, además de porque me gusta como escribe, claro. La historia continuará el Viernes que viene, ¡no os lo perdáis!.
Mo, ¡muchas gracias por pasarme el testigo!.




martes, 18 de septiembre de 2012

Seguimos bailando

Estamos a Martes y sin embargo me parece que sea Jueves por lo menos, qué agotamiento tengo. A los bonitos acontecimientos que ya os conté en las últimas entradas, hay que añadirle que el padre de las criaturas está toda la semana fuera por viaje de trabajo. Momento fantástico para que los dos se pongan malos, ¡los dos!, el médico dice que la una tiene amigdalitis y el otro faringitis. Nos lo llevamos todo, oigan.
Además justo esta semana hay que encajar los horarios de las extraescolares, la física cuántica una mierda al lado de los cálculos y cuadres que tenemos que hacer nosotros.
Y cuando una creía que ya era imposible tener que comprar más material escolar, poramordedios que he comprado libros, carpetas, cuadernos, lápices y demás bártulos como para ilustrar a un país entero y son solo dos niños de 7 y 9 años recién cumplidos. Bueno pues cuando creía que ya había terminado, faltaba la flauta de digitación alemana, ¿y ese matiz? ¿una flauta era una flauta y punto, no?. A todas estas os recuerdo que voy con muletas, así que tanto trajín agota el doble (oficina-colegio-comprasmateriales-medicos-farmacia-muletas). Ah otro detalle más, desde que se fue el padre, el niño insistió en dormir en mi cuarto, si le dejaba iba a ser la bondad personificada lo iba a hacer todo de maravilla, y como estaba malito sucumbí. Por Dios, qué horror, ronca, se mueve, habla… Las familias que colechan no deben tener hijos con una vida onírica tan intensa como la del mío.
El caso es que con tanto agotamiento he tenido que pedir a mis fuentes que me enviaran algo para reírme, a mí es lo que mejor me va para liberar tensión, y me he reído tanto con este video, que tengo que compartirlo… Ahí os va parte de mi terapia:

viernes, 14 de septiembre de 2012

La vida es un tango…

… y quien no la baila es un machango(*).



Y claro, yo la bailo a conciencia, y para muestra algunos de mis últimos pasos de baile.
El primero es con muletas, seis semanas como seis soles, es lo que dice mi médico que necesita la fractura para soldar. Así que voy con muleta por la vida y ahora ya no solo me duele el pie, me duele todo el cuerpo y me canso el doble. Un detalle: en el edificio donde trabajo seremos como 600 personas, bien, pues yo he tenido que contar el rollo de la caída en las rocas a unas 620 personas, para mí que algún visitante despistado también me ha preguntado, estoy por ir con una grabadora y cada vez que me pregunten darle al play. A Dios pongo por testigo que cuando vea a alguien con muleta no le preguntaré qué le ha pasado.
Otro paso apasionante lo pegué ayer, cuando en mitad de una reunión de trabajo se pone a vibrar el teléfono y veo que es el número del cole: “Hola, soy XX la enfermera del colegio. Tu hija, que se ha caído de la silla para atrás se ha dado un golpe en la cabeza, y ha tirado de la mesa que se le ha caído encima”.  Con la de años de vida que pierdo con cada susto de estos, el día menos pensado estoy en negativo. ¡Equilibrios sobre las patas traseras de la silla!, joder con la genética, anda que no me he metido yo leches por hacer equilibrios en las patas traseras de la silla. Vamos, que porque ahora las de la oficina son de ruedas, que si no me temo que no podría resistir la tentación de forzar el ángulo para ver hasta donde aguanto.
Y no hay dos sin tres, así que el tercer paso arrollador, fue por la noche, cuando miro la cabellera de la niña, de reojo como sin querer enfrentarme, y sí, claramente veo una liendre. Malditos bichos repugnantes. Tercera oleada de piojos del verano, llevaba semanas limpia como una patena, y con dos días de cole, ¡dos!, ya tenemos la invasión de nuevo. Repugnancia y picores locos. No sé qué está pasando porque nunca ha sido propensa a ellos, hemos vivido en una burbuja feliz con algún que otro ataque esporádico, hasta este verano que esto es un no parar. De nuevo al tratamiento y pasada de liendrera dos veces al día, vaya plan…
Para darle un poco de alegría a este tango, os cuento que S. que ya os comenté que este año le tocaba cambio de profe y reagrupación de compañeros, está muy contento. Su profe le conquisto cuando les empezó a llamar 'pequeños coleópteros'. Y de los compañeros no dice nada en especial, pero en el recreo sigue jugando con los mismos del año pasado.
Además es Viernes, qué ilusionantes son los Viernes, ¿verdad?.
Besos y sed felices.

(*) machango: mono parecido al macaco. Voz propia del español de Canarias con el sentido de persona de poco seso.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Empieza el cole

Hoy han comenzado mis filios, y tropecientos niños más, je, el colegio. Como era de prever, un día duro para el niño, y feliz para la niña. Mi hijo nada más levantarse ha preguntado angustiado ¿y hoy mandarán deberes?. Para colmo, pasa a tercero de primaria lo que implica cambio de profe y vuelven a hacer grupos de alumnos distintos, bien, pues no le ha tocado con sus mejores amigos ni la profe que él quería…  Les ha llevado el padre, que tiene más flexibilidad de horario que yo, y dice que cuando ha visto las listas se le ha escapado una lagrimilla pero que ha disimulado. Pobrecillo, qué ganas tengo de verle y darle un par de achuchones. Lo de las reagrupaciones de alumnos cada dos años no lo acabo de entender, igual es por puro desconocimiento de causa y alguna de vosotras tenéis una opinión más formada. Pero a mi creo que no me habría gustado ir cambiando de compañeros cada dos años, por el contrario yo me pasé toda la EGB con C.R y V.R sentadas delante y detrás de mi, respectivamente, y como mejores amigas durante todos esos años.
Justo ayer dejé una opinión en un blog que comentaba sobre el comedor escolar y yo decía que en mi caso no puedo elegir porque por mi trabajo es imposible otra opción que no sea el comedor, pero que en un mundo ideal me gustaría que comieran en casa. Pues ale, por bocazas, me llaman del cole, para decirme que hoy no hay comedor – justo lo contrario que me habían dicho cuando llamé a confirmar la semana pasada - . ¿Que te gusta que coman en casa maja? ¡No digas más, que ahora mismito te los mandamos para allá! O_O ¡todo el día buscando apaños poramordedios!!! …cansino que es esto…
Volviendo al tema del comedor escolar, está claro que para muchísimas familias, incluida la mía, no es solo una opción sino una necesidad. Además yo estoy contenta con el nuestro, aunque como todo tiene sus inconvenientes, en mi caso el principal es el tema de las normas de educación en la mesa… fue empezar a comer en el comedor, y Asterix y Obelix eran unos finolis al lado de mis hijos. Por más que me desgañito en las cenas, ya tienen querencia a limpiarse con la manga, coger mal los cubiertos, eso cuando hay suerte y los cogen, porque la tendencia natural es a echar la mano. Mi madre era muy estricta con las normas de educación en la mesa, con lo cual yo soy muy sensible a la mala educación en ella, así que con mis hijos sufro amig@s, sufro. Otra pega que tiene en mi caso, es que mi hijo se ceba. Ya se que es un rara avis total, y que es más común que en el comedor coman poco. Bueno pues no, el mío se receba, y a tenor del tamaño y delgadez de su amigo compañero de mesa en el comedor, podría asegurar que se come su bandeja y la del amigo menudín que le acompaña. Aparte de que el gremio de los cocineros es un gremio que tiene conquistado desde siempre. Como es comilón y agradecido se los gana a todos. Yo cuando veo una señora por el barrio que le da un abrazo, ya se que es una cocinera del cole. Les alaba tanto las comidas, que ellas le ponen el plato con montañita y le dejan repetir. A ver, yo en el fondo las entiendo, un comedor lleno de niños guarreando con la comida, y te llega mi S. con sonrisa de oreja a oreja a decirte lo rico que está el cocido, y le ponen con copete y le hacen la ola si es menester.
En cualquier caso, ahora el debate en España más que comedor sí - comedor no, es el tema del tupper, al que muchas familias que están sufriendo la crisis de forma más dura, están teniendo que recurrir.  No se si habéis visto la noticia de hoy de una madre que le ha lanzado un tupper a Esperanza Aguirre.
Eso para mí sería la última opción (me refiero a usar el tupper para el cole, pero también aplica a lanzarlo), porque yo lo de comer en casa lo asocio a pasar un rato agradable juntos, comiendo comida recién hecha, en casa, con tu mantel, con los aliños necesarios a mano, charlando y aprendiendo de nosotros y de las normas de educación en la mesa. Pero tener que currarte diariamente un menú bueno para los niños, pero que sea comible al día siguiente, y ni siquiera comerlo junticos… uff, lógicamente si no me quedara otra opción lo haría, pero mientras tenga la suerte de poderme permitir otra opción solo puedo decir: bendito comedor escolar.
Y para rematar esta entradita le voy a dar un giro de temática de 180º y os voy a hablar de mis últimas lecturas. Acabo de terminar Aurora Boreal de Asa Larsson, novela negra sueca, que me ha gustado claramente más que las de Camila Lackberg, pero engancha menos que la saga de Stieg Larsson. Y acabo de empezar “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”, de Jonas Jonasson, me está encantando es como Eduardo Mendoza en sueco. Muy divertida y absurda a la vez. Me da la risa solo de pensar las situaciones tan surrealistas que se producen y la forma de narrarlas. Ah! Se me olvidaba, este viernes fuimos a la Biblioteca con los niños y conseguí un libro que tenía pendiente y que recomendó Mo en su blog, Mecanoscrito del segundo origen, así que me lo leeré también, ya te contaré Mo!.

Besos y sed felices.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Sobre mis hijos III

(escrito ayer noche)
Estoy oyendo en el telediario que hoy han empezado el cole en navarra, y a la vez oigo de lejos a mis hijos jugando en el cuarto, a una hora en que dentro de una semana estarán durmiendo. Aquí empiezan el lunes que viene, por cierto, ¿por qué cada comunidad tiene un calendario escolar?. Ya se les acaba lo bueno, ¡cómo han disfrutado este verano!, baños, juegos, terrazas, risas, campamentos…
Mi pobre S que en su primer día de cole de infantil ya amaneció con un fatídico: ¡¡no kero ir an coleeee!!!!!!!!!!!!! que hizo temblar los cimientos del edificio. Un año después cuando pensábamos que ya había asumido la realidad escolar, le preguntamos qué es lo que más le gustaba del cole y nos soltó: “el momento de irme a casa”. Y ahora cuatro años después, el chaval sigue igual y el otro día, con sus actuales 7 años, nos suelta que qué nos parece el homeschooling. Yo me parto, porque él que está siempre en su mundo, y a veces parece que no se entera de nada, en plan merluzo, sin embargo de lo que le interesa tipo: los gormitis, animales y no ir al cole, ¡vaya que si pilla el jodío!!!, ¿pero donde habrá oído él del homeschooling?. Dice que al cole le llevemos solo a la hora del recreo, que con eso es suficiente, tócate las narices.
Por el contrario mi linda L está emocionada con la vuelta al cole, prepara y reprepara sus estuches, repasa el material escolar, hasta se ha forrado ella algún libro (no sale a madre y se le da de maravilla todo tipo de manualidades incluido el forrado). Lo ha pasado genial en verano, para muestra sus risas que me llegan desde el pasillo, con el ecléctico juego que se han montado entre los dinosaurios del hermano y sus monster high, pero a la vez tiene ganas de volver al cole, y yo la entiendo totalmente. A mí me encantaba ir al colegio de pequeña, me lo pasaba genial, siempre tuve muy buenas amigas, algunas de ellas las conservo. Por eso me llama la atención lo de mi hijo, que está muy integrado y tiene buenos amigos, pero aún así es baguete el tío, y la caña del cole no la quiere ni en pintura.
Y bueno, para que esto sea un verdadero “Sobre mis hijos” tiene que incluir frases suyas, así que os voy a poner una brevísima selección del último mes:
En una conversación con S en la que le estábamos alabando mucho lo de que nos ayudara con las maletas, el tío se fue animando y llegó a la conclusión de que de mayor podría ser ayudante porque es de lo que mejor se le da. Le dice L  que podría contratarle como ayudante cuando ella sea presidenta y él contesta con manitas en alto en plan stop: “no hermana, porque yo no quiero que tú me tengas que pagar, contigo soy solicitario, te ayudo sin que me contrates”.
Solicitario = voluntario solícito, es lo que hemos deducido…

Otra de S, en antecedentes: es un niño muy zampón y por lo tanto un poco rellenito, aunque su pediatra no le da importancia porque come sano y dice que lo que está es fuerte. El caso es que le compro un bañador de turbo para que nade más cómodo en lugar de sus habituales de pierna suelta, y al ponérselo suelta: “Yo con este bañador me veo muy delgado, es como si las grasas se me reabsorben”.

L con una segunda oleada estival de piojos (arggg), tras varios días de tratamiento, sigue habiendo liendres y enanos vivos… Repetimos tratamiento de una hora con un aceite que le quema la cabeza y yo intento convencerla de un cortado de pelo:
- pero hija por dios, con el calvario que estás pasando y no preferirías cortarte el pelo?
- no, ni de broma, para mi ir con el pelo corto sería como para ti ir en bolas por la calle
- ¿pero cómo lo sabes si nunca has tenido el pelo corto?
- ¿y tú has ido en bolas por la calle? ¿y a que sí sabes que te daría vergüenza?

Nada más por hoy, besos y sed felices!

martes, 4 de septiembre de 2012

Premio pirata

Este premio me llegó justo el día que iniciaba mis vacaciones, cuando una vez más iba ejerciendo de la peor copiloto del mundo, chafardeando con el móvil y olalá! me encuentro con este premio, que me pasa Inma de Territorio sin dueño  Para los que no la conocéis, os recomiendo su blog, es una mujer de contrastes: ácida y tierna, crítica y simpática, que opina de todo en su blog, y siempre con su característico sentido del humor.


Una vez más tengo que contar 7 cosas de mí, lo que hace la ignorancia, si llego a saber esto, no empiezo el blog con el “me presento”, y me había guardado esas ideas para los premios. En fin, allá voy:
1.       Soy un prodigio silbando, es lo que hay, así de claro así que no voy a ponerme en plan falsa modestia. Te silbo cualquier melodía, y hago trinos que los pájaros me contestan, ¿cómo te has quedado?. Una amiga de la residencia universitaria – la misma que no pasaba la sal de mano en mano porque daba mala suerte – decía que solo había oído silbar así a los hombres de la construcción y a mí. Ahí lo llevas.
2.       Tengo tolerancia cero al dentista. Lo cual sumado a una dentadura de mierda, hace que una parcela de sufrimiento de mi vida sea ocupada por ese gran profesional llamado: el dentista.
3.       He podido comprobar en carnes propias que lo de la barriga cervecera no es un mito urbano. Podría beber cerveza diariamente, y hubo un tiempo que me dije ¿y por qué no?, pues eso, que no porque lo de la barriga cervecera no es un mito urbano.
4.       Soy de natural taquera, me autocensuro cuando hablo y tengo que editar cuando escribo, pero en mis pensamientos suelto tacos a diestro y siniestro.
5.       Me gusta que haya orden a mi alrededor, sin embargo tengo tendencia a desordenar… conflicto bipolar en toda regla.
6.       Soy muy impaciente. Uy! Esto me define mucho, no sé cómo no lo he soltado antes. Creía que con la edad me iría haciendo más paciente, pero que bah, esto lo debo llevar muy dentro porque soy impaciente hasta la médula, y mira que lo intento corregir, pero la cabra siempre tira al monte.
7.       Soy muy pecosa. à esta es la cosa garrafón, lo sé, pero ya no se me ocurre nada más.

Y este premio se lo paso, tachan tachan… pero si lo tenéis ya!!, así que no va a haceros ilusión L Vamos a hacer una cosa, si algún lector de este humilde blog no lo tiene, por favor, que pase y lo recoja ¡en serio!, que como ya dije en otra ocasión, cualquiera que se haya animado a leerme ya merece un premio.

Besos y sed felices